
Los signos de puntuación son emblemas gráficos empleados en la redacción para estructurar y otorgar significado al texto. Son útiles para señalar pausas, tonalidades, distinguir ideas, ordenar la información y prevenir ambigüedades. En resumen, contribuyen a que el mensaje redactado sea claro y entendible.
Estos signos cohesivos son aquellos que conocemos comúnmente y vemos en los textos al leerlos. Estos demarcan pausas o entonaciones. Cuando un texto se escribe, es necesario que este contenga marcas (signos de puntuación) que den pauta u organicen las frases de modo tal que se puede leer de la manera más cercana a la forma en cómo el autor ha escrito originalmente el texto, toda vez que la forma de la lectura no varíe el significado o intensión del autor.
No solo los signos de puntuación estructuran el texto; también tienen un impacto en la comprensión del mensaje. En la redacción, cada símbolo desempeña un papel particular que aporta a la claridad, el ritmo y el significado de lo que se transmite. De la correcta inclusión de los signos de puntuación dependen los significados de las distintas expresiones dentro del idioma, además de su comprensión.
Estos elementos organizan y estructuran el discurso, desambiguan los textos y la omisión de los signos de puntuación podrían representar graves cambios en la interpretación del idioma A pesar de que conocemos el punto, la coma o los signos de interrogación, hay otros menos utilizados, pero igual de relevantes. Uno de estos signos es la raya (—), un signo que a menudo se confunde con el guion o los paréntesis, pero que tiene particularidades propias y un alto valor expresivo, en particular en el discurso narrativo y la conversación.
La raya, también denominada guion largo, es un signo de puntuación cuya función y forma deben ser claramente diferenciadas del guion corto (-). No obstante, su dominio potencia la claridad, el ritmo y la sofisticación del texto. En el idioma español, su aplicación se rige por la Ortografía de la lengua española (RAE, 2010) y desempeña diversas funciones particulares que favorecen la claridad y expresividad del texto. A pesar de que pueden parecer idénticos a primera vista, la raya desempeña roles muy relevantes y particulares en la escritura.
A continuación, exploraremos su correcto uso y algunos ejemplos prácticos para incorporarla con propiedad en la escritura.
Para indicar intervenciones en los diálogos: La raya se usa para marcar las intervenciones de los personajes en textos narrativos.
Ejemplo: —Estás a tiempo —dijo ella—, pero no por mucho.
Ejemplo: —¿Vendrás mañana? —preguntó Marta. —Sí —respondió él—, pero llegaré tarde.
Para insertar aclaraciones o incisos: (Para esto pueden utilizarse también las comas o los paréntesis). Las rayas se escriben unidas al primer y al último carácter del enunciado que enmarcan y separadas del que les precede y sigue. Pero si lo que le sigue es un signo de puntuación, se escriben unidos.
Ejemplo: Mi perro —que normalmente es muy tranquilo— ladró toda la noche.
Aunque los tres signos pueden emplearse para señalar apartados, las rayas señalan una división más amplia en relación al texto donde se insertan que la que conlleva las comas, y más reducida que la de los apartados escritos entre paréntesis. Igualmente, cuando un texto incluye una explicación entre paréntesis y otro inciso dentro de la misma, el primero puede ser marcado con rayas; y al contrario.
Para sustituir los paréntesis en estructuras explicativas: La raya da un tono más enfático o literario que los paréntesis.
Ejemplo: Llegó justo a tiempo —como siempre— para evitar la lluvia.
En textos técnicos o académicos: También sirve para evitar la repetición de un autor o término, colocándola en lugar de palabras ya mencionadas.
Ejemplo: García, Laura. Diseño instruccional.
—. Evaluación del aprendizaje.
Consideraciones tipográficas: La raya debe escribirse pegada a las palabras que encierra, sin espacios, el cual tiene otros usos (como unir palabras compuestas).
En ciertas listas, como índices alfabéticos o bibliografías: la raya se emplea para señalar que una palabra se ha omitido en ese rango, lo que podría aludir a un concepto previamente mencionado o al nombre de un autor que se reitera.
Ejemplo: Economía verde
- — naranja
- — azul
- — púrpura
La raya larga (—) no debe confundirse con el guion corto (-).
En los teclados, puedes escribirla con Alt + 0151 en Windows o con Shift + Option + guion en Mac.