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Therians: identidad, cultura digital y debate psicológico

Therians: identidad, cultura digital y debate psicológico

En los últimos años, el fenómeno therian ha pasado de ser una subcultura prácticamente desconocida, limitada a foros específicos de internet, a convertirse en una expresión visible dentro del ecosistema digital contemporáneo, especialmente en plataformas como TikTok e Instagram.

Jóvenes que se desplazan “a cuatro patas”, utilizan máscaras de animales o afirman identificarse espiritualmente con lobos, felinos u otras especies han generado curiosidad, debate y, en algunos casos, preocupación social. Sin embargo, detrás de estas manifestaciones existe un fenómeno más complejo que combina elementos culturales, psicológicos y tecnológicos.

El término therian proviene de therianthropy (teriantropía), concepto asociado históricamente a mitos y narrativas antiguas sobre la transformación entre humano y animal. En su versión contemporánea, no implica necesariamente una creencia literal en la transformación física, sino una identificación profunda, emocional, psicológica o simbólica, con un animal específico.

Para muchos jóvenes, esta identidad representa rasgos que sienten propios o que perciben como reprimidos en su entorno cotidiano: libertad, instinto, fuerza, independencia o sensibilidad. En este sentido, más que una afirmación biológica, suele tratarse de una construcción simbólica del yo.

La génesis moderna del fenómeno se remonta a comunidades digitales de finales de los años noventa y principios de los 2000, donde pequeños grupos intercambiaban experiencias sobre identidad no humana. Con el tiempo, el auge de las redes sociales y la cultura del video corto transformaron estas conversaciones privadas en contenido público y viral.

Los algoritmos, diseñados para amplificar aquello que genera interacción, contribuyeron a multiplicar su visibilidad. Lo que antes era una subcultura discreta se convirtió así en una tendencia observable, especialmente entre adolescentes en proceso de exploración identitaria.

Algunos casos específicos han captado la atención global. En 2023 y 2024 se viralizaron en TikTok videos de jóvenes europeos y norteamericanos practicando quadrobics (desplazamiento a cuatro apoyos imitando movimientos animales), acumulando millones de visualizaciones y generando debates en medios tradicionales.  

En países como Reino Unido y Australia, reportajes televisivos analizaron el fenómeno tras la circulación de clips donde estudiantes asistían a espacios públicos usando máscaras de animales, lo que desató discusiones sobre límites escolares y convivencia.

En Estados Unidos, algunos distritos escolares tuvieron que emitir comunicados aclarando rumores difundidos en redes sobre supuestas “adaptaciones” institucionales para estudiantes que se identificaban como animales, rumores que resultaron ser exageraciones o desinformación, pero que reflejaron la magnitud del impacto mediático.

Estos episodios no solo amplificaron el fenómeno, sino que también lo colocaron en el centro de discusiones culturales más amplias sobre identidad juvenil y redes sociales. Desde el punto de vista psicológico, el fenómeno puede entenderse dentro del marco del desarrollo adolescente. Esta etapa vital se caracteriza por la búsqueda de identidad, la necesidad de pertenencia y la experimentación con distintas formas de autoexpresión.

Adoptar una identidad therian puede funcionar como un mecanismo de diferenciación frente al mundo adulto, como una forma de encontrar comunidad o como una narrativa simbólica que organiza experiencias emocionales intensas.  En algunos casos, también puede cumplir una función reguladora: imaginarse como un animal fuerte o resiliente puede ofrecer recursos simbólicos para enfrentar inseguridades, ansiedad o sentimientos de aislamiento.

No obstante, también existen interrogantes. Cuando cualquier forma de identificación, sea cultural, estética o simbólica, comienza a interferir significativamente con la vida social, académica o familiar, puede ser señal de dificultades más profundas relacionadas con la autoestima, la integración social o la consolidación del auto concepto.

Esto no significa que el fenómeno en sí constituya un trastorno mental; de hecho, en la mayoría de los casos no hay pérdida de contacto con la realidad ni creencias delirantes. El riesgo aparece cuando la identidad se vuelve rígida, excluyente o sustitutiva de la interacción social saludable.

Entre los factores asociados a su expansión destacan el entorno digital altamente actuado, la cultura de validación mediante “likes”, la fragmentación de los vínculos tradicionales y la influencia de algoritmos que refuerzan nichos identitarios. Internet se ha convertido en un laboratorio de construcción del yo, donde las identidades pueden explorarse, exhibirse y recibir retroalimentación inmediata. En ese contexto, el fenómeno therian puede interpretarse como una de las múltiples formas contemporáneas de experimentar la identidad en la era digital.

Más allá de la sorpresa o el juicio superficial, el fenómeno invita a reflexionar sobre cómo las nuevas generaciones construyen sentido de pertenencia y significado en un mundo hiperconectado. Puede ser, en parte, una tendencia amplificada por la lógica de las plataformas; pero también es un síntoma cultural de una época en la que las fronteras entre lo simbólico, lo virtual y lo personal se redefinen constantemente

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